El Mundo de Tina Jara

El Divorcio de una amiga (y cliente)

Cubiertos.pngTina empujó con unos minutos de retraso la puerta de Los Gallos, repleto como de costumbre. La mesa que Elena había reservado estaba en la parte de arriba, donde ya la halló esperando.

Llevar el divorcio de quien conoces tiene más desventajas que ventajas: cobras menos, te implicas más y en nombre de la confianza te despojan de toda frontera entre la vida privada y la profesional. Si callas, parece que has asentido. Si hablas, te has “olvidado” que además de abogada eres su amiga… Hagas lo que hagas, has comprado todas las papeletas para llevarte un sinfín de reproches. Con Elena, lo que empezó siendo un divorcio sin complicaciones y de mutuo acuerdo, iba camino de parecerse a la Guerra de los Cien Años…

  • Elena, Tengo que hacerte una pregunta importante, porque estamos en un punto en que me temo tu respuesta… ¿Volverías con él si dejara a Tamara?

DIvorcio.pngLa experiencia le decía a Tina que tanto acuerdo y desacuerdo; tanto tira y afloja; tanta lágrima y orgullos dejados y cogidos; venían motivados por algo tan sencillo como que Elena no quería romper su vínculo con Ignacio, lo que devenía en horas de trabajo baldías. Empezaba a creer que el profesional que su amiga necesitaba, no era precisamente un abogado.

  • No Creo que no. Me gustaría responder con un rotundo “no”. Pero es complicado y no resulta tan fácil. Me siento una pringada por haberme pasado media vida “lavando sus calzoncillos “–así resumía veinte años de matrimonio- Pero… ¿Sabes lo peor?, que no soporto que la “otra” sea una veinteañera…Me hace sentir que he perdido mi atractivo, que soy… –hizo una pequeña pausa- … mayor.

Tina callaba. ¿Qué podía decir? En realidad no hacían falta “otras” para, por una cosa u otra, tomar consciencia de que una ya no estaba “en el mercado”, o al menos “en el mismo mercado” sino más bien en  otro llamado “mercado de segunda mano”. Un mercado en el que debes asumir que no formas parte de los productos de “exposición” y que lo primero que buscarán son tus defectos no visibles… ya que los visibles, a la vista están.

papeles.pngElena, había pausado su relato para saborear el ceviche con guacamole y ajoblanco. Obviamente, no había perdido el apetito. Tina no podía olvidar que tenía una montaña de escritos pendientes de sacar. Necesitaba saber que no iba a “perder el tiempo” dedicándose a preparar la demanda de Elena.

  • Perdona…, no lo tomes a mal, pero la pregunta era si volverías con Nacho… porque, no deberías alargar esta situación y necesitamos tener clara la estrategia a seguir….
  • Ya, pero eso es lo que trato de decirte. Tengo una respuesta: para mí es… una puerta… cerrada–Tina buscaba en sus ojos la confirmación de sus palabras, a las que no daba mucho crédito- Cerrada por completo. Por eso debíamos vernos hoy. Hay que presentar ya la demanda. No va a haber acuerdo. No voy a hacer ni una concesión. Por mí y por mis hijas. Quiero llevar la delantera, y mi madre me ha dado dinero para ello. He traído algo más de lo que hablamos. Aquí tienes…

Le entregó un sobre, que Tina no abrió. Lo guardó inmediatamente en su bolso, en un gesto muchas más veces repetido con distintos personajes y escenarios.

  • ¿Por qué estás tan segura? –Tina insistió- ¿qué ha pasado que yo no sepa?
  • Es que ahora tengo claro que todo lo que teníamos se ha acabado. Todo, Tina. No queda nada más que nuestras tres hijas…

Utilizó un tono tan dramático, que sin duda hubiera sido meritorio de “Kramer contra Kramer”… ¡Uf! ¡Kramer contra Kramer!, ni más ni menos: hasta las películas de referencia  de Tina desvelaban las décadas que ya no celebraría… Elena parecía decidida, así que lo mejor era darlo por válido.

  • Necesitaré más documentación entonces, necesitaremos justificar los gastos de las niñas, de la casa, el nivel de vida que teníais… Estás segura, ¿verdad?
  • Mira –pausó con un sorbo del vino Marqués Legarda pedido – lo tengo más que claro, ¿y sabes por qué? Porque pensé que tenía una ventaja, que era conocerle mil veces mejor que esa niñata –se referia a “la otra”, a Tamara-. ¿Qué era lo que podía haberle enganchado? ¿el sexo? Pues en ese campo, yo conocía “el terreno” mejor–entonó pícaramente-, mucho mejor que ella.

Copa VinoSexo. Y con este fondo temático fue Tina quien dio un sorbo al rioja de la casa: parecía que finalmente…no llegarían a buen puerto… Y la montaña de escritos por sacar le esperarían, si o si. Estas son las delgadas líneas entre la amistad y la profesionalidad tan difíciles de marcar.

  • Pero, dado que tienes claro el divorcio….
  • … Efectivamente… Si quería ganar ese juego… No debería haber tenido escrúpulos, ni vergüenza… Y… Yo no sé mirar a otro lado Tina. Me siento tan….. de-cep-cio-na-da.

La montaña de escritos seguían planeando y revoloteando por la mente de Tina, cada vez más persistentemente. Afortunadamente Elena rehusó pedir postre. Acabaron el vino restante al tiempo que Elena solicitaba la cuenta.

  • Así que… ahora sí sé que no tengo otro camino que ir hacia adelante. Entre nosotros, sólo queda el pasado, y nuestras tres hijas, a quienes debo procurarles lo mejor. Así que: sí. Tina: adelante con el divorcio con toda la contundencia posible. Esta vez no voy a flaquear porque ya sé que entre nosotros no queda nada… y si me duermo en los laureles, esa… asquerosa acabará acaparando todo.

Taxi.pngFinalmente, y en contra de todo pronóstico, la comida había sido productiva. Tina conocía a Elena: ahora sí quería verdaderamente el divorcio. Al abrir el bolso en el taxi de vuelta, descubrió que la reunión también había sido lucrativa… Llevar el tema de quien conoces, también puede darte sorpresas –gratas- que no esperas… Sí, es verdad que no hay que olvidarse de las otras, las que merman la alegría de las anteriores;  te hacen invertir el doble de tiempo, complican la realización del trabajo y ponen en juego la permanencia de la amistad.

La mañana siguiente Tina se levantó con un mensaje de wasap con la “buena nueva” de la próxima paternidad de Nacho…  Pensó en lo “extrañamente bien” que había ido todo el día anterior…

Pensando

Quizás no conocía tan bien a Elena como pensaba…

5 comentarios en “El Divorcio de una amiga (y cliente)”

  1. La vida nunca deja de sorprendernos y las amistades no son una excepción, cuanto podemos aprender en el terreno profesional que no deja de ser otra parcela más de nuestras vidas personales, unirlas es un tándem de valientes y tú lo eres.

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